El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia quiere ser un espacio de acogida, de plegaria y de reflexión, un lugar para expresar el amor a Dios y a los hombres. Es un edificio en proceso de construcción, que se sigue levantando gracias a los donativos que se reciben de todo el mundo. En 1874, la Asociación de Devotos de San José, presidida por Josep Maria Bocabella, promovió la edificación de un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia, y en 1882 se colocó la primera piedra de la cripta, bajo la dirección del arquitecto Francisco de P. del Villar. Éste fue relevado un año y medio después por Antoni Gaudí, quien dedicó cuarenta y tres años de su vida a esta obra, los doce últimos de manera exclusiva. Más adelante, se recibió un generoso donativo anónimo, y Gaudí cambió totalmente el proyecto inicial para crear este excepcional templo, innovador en cuanto a las formas, las estructuras y la construcción, y que hoy se continúa erigiendo siguiendo sus ideas. Actualmente, el templo tiene dos fachadas, consagradas al Nacimiento de Jesús y a la Pasión de Cristo, pero cuando esté terminado tendrá una tercera, en referencia a la Gloria de Jesús resucitado. También tendrá dieciocho torres: doce dedicadas a los apóstoles, cuatro a los evangelistas, una a la Virgen María y otra, que llegará a los 170 m, a Jesús. El equipo que trabaja en este proyecto y lo hace posible lo forman más de trescientas personas, que son las que permitirán que en el año 2010 el espacio interior esté finalizado y se pueda abrir al culto, y que en el año 2030 podamos ver concluida esta gran obra de Gaudí, hoy símbolo emblemático de la ciudad de Barcelona, y de la que, desde ahora, usted también es partícipe.